Instituciones asociadas

La Confederación Caritas, que la Santa Sede siempre ha seguido con especial atención, nació en 1951, con la aprobación de los Estatutos de la “Conferencia Internacional de la Caridad”; más tarde asumió el nombre actual de Caritas Internationalis. El 19 de julio de 1976, se le concedió la personalidad jurídica civil en el Estado de la Ciudad del Vaticano.

 

Con el Quirógrafo Durante la Última Cena del 16 septiembre de 2004, San Juan Pablo II, de conformidad con los cánones 116-123 del Código de Derecho Canónico, concedió a Caritas Internationalis la personalidad jurídica canónica pública para operar en todo el mundo “inspirándose, para su acción, en el Evangelio y en la tradición de la Iglesia” (n.2). El Quirógrafo define Caritas Internationalis como “una Confederación de organismos caritativos, por lo general Caritas nacionales. Esta Confederación, sin quitar a las Cáritas nacionales la autonomía que les compete, favorece su colaboración, desarrollando tareas de animación, coordinación y representación”.

 

En la actualidad, Caritas Internationalis está constituida por 165 miembros.

 

En 1951, el Papa Pío XII creó la Comisión Católica Internacional de Migración (CCIM). En su Constitución Apostólica Exsul Familia de 1952, escribió: “Últimamente, aprobamos la Comisión Católica de Emigración a la que incumbe unir y confederar las fuerzas de todas las Asociaciones o Comités existentes en cualquier parte del mundo, favorecer las iniciativas y obras que ellas sostienen en favor de los emigrantes o desplazados” (Título I - La solicitud maternal de la Iglesia por los emigrantes).

Desde su creación, la sede de la CCIM se encuentra en Ginebra, Suiza. En 1952, el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas le concedió el estatuto consultivo.

En la actualidad, la CCIM supervisa una red mundial que incluye los servicios prestados por las Conferencias Episcopales nacionales, así como por otras instituciones de inspiración católica que brindan protección y atención a las personas desarraigadas, incluidos los refugiados, los solicitantes de asilo, los desplazados internos, los supervivientes de la trata de seres humanos y los migrantes, independientemente de su fe, raza, origen étnico o nacionalidad.

En 2008, la Santa Sede confirió a la CIMC un estatuto jurídico especial de conformidad con el Código de Derecho Canónico, 116 § 2. En su Constitución Apostólica Prædicate Evangelium de 2020, el Papa Francisco determinó que el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral “tiene jurisdicción sobre (…) la Comisión Católica Internacional de Migración” (174 § 2).

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