Latinoamérica invierte en el desarrollo humano de migrantes y refugiados

Las iniciativas pastorales promueven la integración y la recuperación de la dignidad

Latinoamérica invierte en el desarrollo humano de migrantes y refugiados

Inspirado en el Mensaje del Papa Francisco para la 110.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de 2024, el informe “Dios camina junto a su pueblo. Buenas prácticas” documenta la labor pastoral católica con migrantes y refugiados en América Latina. La Santa Sede, a través del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI) y en colaboración con la Universidad Católica Argentina (UCA), coordinó este estudio en el que se analizaron más de 100 iniciativas en 10 países, de las cuales se destacaron 25 como “buenas prácticas” ejemplares.

El Documento revela una Iglesia viva, sinodal y de naturaleza itinerante que sitúa la movilidad humana en el centro de su misión. A través de diversas congregaciones y organizaciones no gubernamentales, su pastoral migratoria opera en fronteras, ciudades y comunidades remotas, siguiendo el método de “acoger, proteger, promover e integrar” propuesto por el Papa Francisco.

 

Un continente en constante movimiento: el contexto de la acción pastoral

Sudamérica es un continente caracterizado por flujos migratorios significativos, tanto internos como externos. Las múltiples crisis (marcadas por la violencia, la miseria y el desempleo) provocan desplazamientos masivos: desde venezolanos que cruzan los Andes hasta haitianos que buscan refugio o brasileños que emprenden rutas hacia Estados Unidos arriesgando así sus vidas. En décadas recientes, también ha aumentado la llegada de personas migrantes procedentes de otras regiones, como África, Oriente Medio y Asia, que buscan protección en América Latina.

 

Brasil: El Simposio Internacional sobre Migración y Religión consolida un espacio de diálogo académico y pastoral

El  simposio Internacional sobre Migración y Religión, organizado por Missão Paz (Brasil), con el apoyo del Scalabrini International Migration Institute (SIMI) y la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP), cuenta cada año con la asistencia de más de 200 participantes entre investigadores, agentes de pastoral y público en general, con el fin de unificar visiones globales y locales sobre la migración.

 

 

La integración de perspectivas interreligiosas y culturales, con la participación activa de los propios migrantes, ha enriquecido la comprensión de sus procesos de adaptación y ha contribuido al desarrollo de políticas de acogida más inclusivas, así como a la implementación de la formación pastoral desde una perspectiva transnacional. “Cada año, la iniciativa adquiere una dimensión más internacional, incorporando nuevos contextos culturales en el análisis y la reflexión y profundizando en las interconexiones entre el fenómeno migratorio, las experiencias de los migrantes y la religión”, explica el misionero scalabriniano, P. Paolo Parise. Asimismo, señala también la complementariedad del Simposio, que congrega a académicos de diversas generaciones, integra la investigación y las experiencias prácticas y aborda diferentes disciplinas desde la perspectiva religiosa.

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que ha estado presente en todas las ediciones desde su inicio, ha estado representado por Fabio Baggio (tanto antes como después de convertirse en cardenal) y, en una ocasión, por el cardenal Michael Czerny. La XI edición del Simposio se celebrará del 25 al 27 de mayo de 2026, en la PUC-SP, Brasil.

 

Bolivia: La Fundación Levántate Mujer promueve grupos de autocuidado para niños, adolescentes y mujeres

La Fundación Levántate Mujer, perteneciente a la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, desarrolla acciones alternativas a la intervención tradicional para sobrevivientes de la trata y la violencia sexual. Su director ejecutivo, Alfredo Alfaro Chirinos, señala que metodologías como los grupos de autoayuda permiten implementar estrategias que fortalecen los procesos de sanación. “Estos grupos se convierten en espacios donde las personas se encuentran y, al compartir sus experiencias del trauma vivido, fortalecen sus lazos de resiliencia y logran avanzar en la sanación de manera conjunta”, explica. Destaca que la colaboración con los familiares constituye un componente esencial del nuevo plan de vida de los sobrevivientes, ya que garantiza su participación en un ecosistema de protección.

Además, Chirinos insiste en que el uso de “las terapias alternativas, como la danzaterapia, permiten a los participantes gestionar sus emociones desde una perspectiva que no es necesariamente la palabra, convirtiéndose así en formas de canalización y expresión alternativas a la sesión terapéutica tradicional”. Estas actividades, junto con la formación profesional, permiten llevar a cabo una terapia orientada al empleo y generar un espacio de esparcimiento en el que no se aborda necesariamente la situación traumática vivida, lo que facilita trazar un plan de vida libre de violencia.

Nacida y criada por su abuela en la zona rural de Sucre (Bolivia), Cristina Jamires es madre de seis hijos. Cuenta que sufrió y le costó integrarse cuando emigró a la ciudad. “No podía comunicarme y todo era nuevo”, recuerda. Para mantener a su familia, trabajó lavando ropa, vendiendo refrescos y verduras. Gracias a la Fundación Levántate Mujer, Cristina no solo aprendió a comunicarse, sino que también aprendió técnicas de costura y tejido.

 

 

Chile: Regularización de niños y adolescentes migrantes en edad escolar

El Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI) implementa en la Región Metropolitana de Chile el programa de Acompañamiento Pastoral, que consiste en una pastoral jurídica que combina servicios de asesoría legal y apoyo humanitario, con el objetivo de capacitar a padres, madres o tutores de niños y adolescentes migrantes en situación irregular. El objetivo principal de este programa es garantizar la regularización de los menores mediante la obtención de la documentación de identidad chilena. Esto se lleva a cabo con el fin de asegurarles el acceso a derechos y beneficios sociales (como becas), promover su integración en la sociedad, romper los ciclos de vulnerabilidad familiar, además de ofrecerles protección contra posibles deportaciones.

Para Luiz Carlos Do Arte, director ejecutivo de INCAMI, el factor más importante es que el niño obtenga su documento de identidad, no por el simple hecho de tenerlo, sino porque esto le permite acceder a derechos fundamentales como la residencia permanente y elimina las restricciones relativas a otros aspectos, tales como la instrucción, la salud y la seguridad social. “Al mismo tiempo —afirma—, este proceso facilita que las familias establezcan vínculos que, a largo plazo, favorecen la regularización y el acceso a los derechos de todo el núcleo familiar”.

09 marzo 2026