El proyecto “La presencia de la Iglesia entre los migrantes” se realiza gracias a la colaboración entre el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y algunas Iglesias locales con el objetivo de hacer que sus iniciativas sean replicables en otros lugares.
A través del relato de algunos proyectos de acogida e integración de migrantes y refugiados la iniciativa busca dar testimonio del compromiso concreto de las Iglesias locales en el acompañamiento de estas personas en dificultad.
Al mismo tiempo, se ofrecen informaciones útiles para quienes deseen implementar proyectos similares en sus territorios en otras partes del mundo.
El formato prevé algunos videotutoriales compuestos por entrevistas sobre dos proyectos distintos, pero unidos por una temática común, narrados por quienes cada día están al lado de los migrantes y refugiados para garantizarles un futuro digno.
Sobre el tema “Buenas prácticas en lugares de encuentro”, ya están disponibles en línea dos nuevos videos que presentan dos proyectos diferentes destinados a promover la integración de migrantes y refugiados en sus comunidades locales.
El primero se refiere a Caritas Vitania en Bulgaria, donde, desde la llegada de los primeros refugiados ucranianos, los operadores, junto con los voluntarios de la comunidad diocesana, pusieron en marcha un sistema de acogida inicial que pronto se convirtió en proyectos de integración.
En su testimonio, Tatyana Djumerkova, responsable del Centro Humanitario y de Colocación – Caritas Vitania, destaca el valor de la perseverancia y la confianza en el plan de Dios, que han permitido que el proyecto avance y crezca, a pesar de las innumerables dificultades encontradas en el camino.
El segundo video presenta el Proyecto “Fratelli” en el Líbano, dirigido por los Hermanos de las Escuelas Cristianas y los Hermanos Maristas, quienes desde 2015 ofrecen educación y apoyo integral a los jóvenes, entre ellos migrantes, refugiados y ciudadanos libaneses.
En la entrevista, el Hno. Juan Carlos Fuertes, director del Proyecto Fratelli en el Líbano, destaca cómo el esfuerzo por integrar a personas de todas las nacionalidades en los programas educativos ha ayudado, a largo plazo, a que la población local acoja con mayor apertura a la población refugiada.