Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha difundido un mensaje. La Prefecto sor Alessandra Smerilli, F.M.A, señala la salud mental como una urgente prioridad pastoral. Pueden encontrar el texto íntegro al final de este artículo.
La Prefecto subraya que el desarrollo humano integral debe abarcar a la persona en todas sus dimensiones: material, intelectual, moral, espiritual y religiosa. Un desarrollo que olvida la mente y el corazón no es un desarrollo integral. Estos son fundamentos muy importantes de la doctrina de la Iglesia, y están presentes en las encíclicas: Dilexi te y Gaudium et spes.
El mensaje se centra en dos ámbitos pastorales urgentes: la salud mental en contextos de crisis humanitaria (guerras, migraciones forzadas, inestabilidad política, desastres ambientales, pobreza estructural) y la de los jóvenes, marcada por nuevas formas de vulnerabilidad emocional vinculadas a la presión social, la incertidumbre económica y el aislamiento. Son situaciones distintas, pero con una raíz común: la persona se vuelve vulnerable cuando faltan seguridad, relaciones, sentido y esperanza.
Un pasaje central del mensaje está dedicado a la escucha: nadie se cura solo, y la cura comienza en el momento en que una persona se siente escuchada. Tiene que haber una pastoral preventiva, que permita la colaboración con profesionales de la salud, y familias. Es fundamental, también, que entre todos se prevenga el suicidio.
Por último, el mensaje destaca un punto decisivo: quien vive el sufrimiento psíquico no es solo destinatario de cuidados, sino protagonista del camino, y su voz debe contribuir a construir las respuestas. Cuidar de la salud mental, concluye sor Alessandra Smerilli, no es una cuestión marginal, sino que «pertenece al corazón de la misión de la Iglesia».