La Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Sor Alessandra Smerilli, FMA, participó el pasado 15 de octubre en Chicago (EE. UU.) en el Catholic Sisters Initiative Convening, promovido por la Conrad N. Hilton Foundation. El encuentro reunió a representantes de diversas congregaciones religiosas y de organizaciones estadounidenses dirigidas por religiosas y apoyadas por la Catholic Sisters Initiative. La Prefecto pronunció una conferencia sobre el tema «Solidaridad en la promoción de la dignidad humana – Perspectiva global: un mensaje de esperanza», ofreciendo una reflexión sobre los desafíos de la revolución digital a la luz de la tutela de la dignidad de la persona y del desarrollo humano integral.
Sor Alessandra Smerilli invitó a las religiosas a ser protagonistas de las transformaciones tecnológicas, custodiando la dignidad humana y fortaleciendo las redes de solidaridad y esperanza. En su reflexión, recordó la necesidad de prestar atención y ofrecer cuidado a las personas más vulnerables, a menudo invisibles para los sistemas digitales. «En el trabajo por el desarrollo –subrayó– hablamos de “la última milla”: las personas más difíciles de alcanzar. Y esta última milla no se encuentra solo en lugares lejanos, sino que está también aquí, en las ciudades ricas, entre personas sin documentos, sin conexión y sin una dirección estable».
Una tecnología que no deje atrás a nadie
Partiendo de la Encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, Sor Alessandra Smerilli invitó a las participantes a reflexionar sobre los desafíos de la inteligencia artificial a la luz de la dignidad humana. «¿A quién se cuenta? ¿Qué sucede con toda la persona? ¿Y quién decide y quién gana?», preguntó. Destacando los riesgos de la exclusión digital, sobre todo para las poblaciones más vulnerables, reiteró: «La cuestión no es decir sí o no a la inteligencia artificial. La cuestión es qué estamos construyendo con ella y quién puede participar en esa construcción».
La contribución insustituible de las religiosas
La Prefecto subrayó la contribución fundamental de las congregaciones religiosas femeninas a la promoción del desarrollo humano integral, en particular a través de su presencia junto a las personas más vulnerables. Ante los desafíos de la inteligencia artificial, destacó el valor insustituible de esta cercanía y del conocimiento de las realidades humanas, que no pueden reducirse a datos. «Un modelo ve un perfil. Ustedes ven un rostro», afirmó, reiterando la importancia del cuidado, de la protección de las personas más vulnerables y de las redes de solidaridad.
De la reflexión a las decisiones concretas
Sor Alessandra Smerilli invitó a las comunidades religiosas a realizar un discernimiento compartido antes de adoptar nuevas herramientas tecnológicas, preguntándose por las personas excluidas de los datos, por la posibilidad de impugnar las decisiones automatizadas y por la capacidad real de las tecnologías de liberar tiempo para dedicarlo al cuidado y a las relaciones humanas.
En esta perspectiva, la innovación debe apoyar el trabajo humano sin sustituir la responsabilidad personal ni debilitar los vínculos de solidaridad. «Utilicen la IA para recortar el papeleo, nunca para recortar la relación»: fue uno de los principales llamamientos dirigidos a las participantes.
Tejedoras de esperanza
Al concluir su conferencia, Sor Alessandra Smerilli invitó a las religiosas a ser «tejedoras de esperanza», recordando la capacidad de las congregaciones femeninas de responder a los desafíos de cada época.
«Muchas congregaciones religiosas femeninas nacieron en el siglo XIX para curar las heridas provocadas por la primera revolución industrial, las “cosas nuevas” de la Rerum Novarum. Mi propia congregación, las Hijas de María Auxiliadora, fue fundada en 1872 para las niñas pobres. Las religiosas estuvieron entre las primeras en responder a las cosas nuevas de aquel tiempo. No partimos de cero.»
Y concluyó: «Queridas hermanas, los datos llegaron tarde a la última milla. Ustedes ya estaban allí».
Por la noche, Sor Alessandra Smerilli recibió el premio Servant Leadership in Catholic Social Doctrine, otorgado en reconocimiento a su liderazgo inspirado en el servicio y a su significativa contribución a la reflexión y difusión de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
En el encuentro participaron también Jessica Baroni y Martina Maini, Oficiales del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.