Se ha entregado al Card. Michael Czerny SJ, Prefecto emérito del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, la primera «Pope Leo XIV Sustainability Medal» (Medalla de la Sostenibilidad «Papa León XIV») instituida por la Villanova University, el ateneo de Pensilvania (EE. UU.) en el que el Papa León XIV se licenció en Matemáticas en 1977. La medalla, reconocimiento de un compromiso con la sostenibilidad, la justicia social y el cuidado de la casa común, fue entregada por el Rev. Peter M. Donohue, OSA, Presidente de la Villanova University.
La ceremonia en el Borgo Laudato Si’ tuvo lugar en el marco de la Villanova University International Sustainability Conference 2026, con el tema «Responder al clamor de la Tierra y de los pobres», celebrada en Roma del 12 al 15 de octubre. El evento, apoyado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI) y por el Centro de Alta Formación Laudato si’, contó con la participación de más de 300 representantes de la Iglesia, académicos, investigadores y exponentes del sector público y privado.
Estuvieron presentes en la entrega también el Card. Fabio Baggio CS, Pro-Prefecto del DSDHI y Director General del Centro de Alta Formación Laudato si’, y Mons. Jozef Barlaš, Secretario del mismo Dicasterio, junto con algunos oficiales. Al dar la bienvenida a los presentes, el Card. Baggio dijo que «no podemos cuidar de la Tierra olvidándonos de las personas que la habitan. No podemos defender la dignidad humana destruyendo las condiciones que hacen posible la vida». Expresó además su cercanía al Santo Padre por el delicado momento que está viviendo a causa de la operación en el pulmón, recordándo que precisamente él habría debido estar presente para premiar al Card. Czerny. Baggio subrayó cuánto esta particular situación que está viviendo el Papa León nos recuerda que estamos llamados a acompañarnos unos a otros, especialmente en los momentos de vulnerabilidad. Al final de su discurso pidió un momento de silencio para sostener al Papa León con una oración personal.
Durante la entrega de la condecoración, el Card. Czerny dio las gracias a Dios, a los presentes, a sus padres –cuyo amor por la naturaleza y compromiso con el reciclaje han dejado huella en él– y a «todos aquellos que escuchan el clamor de los pobres y de la tierra». Citó después dos figuras que para él son un ejemplo a seguir: Noé y el Principito de Saint-Exupéry. Noé, hombre justo del Antiguo Testamento gracias al cual «la destrucción no tuvo la última palabra. La humanidad y la tierra recibieron una tregua: una espléndida oportunidad para un nuevo comienzo». Esta, dijo el Card. Czerny, «es la esencia del desafío contemporáneo de la sostenibilidad: una posibilidad, antes de que sea demasiado tarde, de salvaguardar –de salvar– a la humanidad de la autodestrucción ambiental». La segunda figura, el Principito: un refugiado llegado a la Tierra desde un planeta lejano en busca de ayuda. Al preguntar a una flor dónde podía encontrar a los hombres, recibió una respuesta –según el Cardenal– muy actual: «Nunca se sabe dónde encontrarlos. El viento se los lleva. No tienen raíces, y eso les hace la vida muy difícil». Un aspecto que pone de manifiesto un «desarraigo crónico» que prevalece aún hoy.
El Card. Czerny concluyó invitando a los presentes a prestar oído «a estas imágenes poéticas y desgarradoras que lamentan la calamidad de la insostenibilidad», porque nos empujan «hacia una conversión profunda y constante, la única verdadera solución: abandonar nuestros muchos malos hábitos y emprender nuevos caminos a través de innumerables cambios de comportamiento personales, comunitarios y sociales».
Al término de la ceremonia, los presentes felicitaron personalmente al Cardenal por la condecoración recibida y le pidieron numerosas fotos de recuerdo. La fiesta concluyó con un bufé al aire libre en el sugestivo marco del Borgo Laudato Si’.