Redescubrir “el ferviente testimonio cristiano” de un “discípulo intrépido del Evangelio y generoso pastor, cuyo ejemplo es de gran actualidad, ya que nos recuerda que la esperanza cristiana nace del encuentro con Cristo y se manifiesta en una vida entregada a Dios y al prójimo”.
Este es el deseo del Papa León XIV, expresado en un Mensaje firmado por el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, y dirigido a los participantes en el Congreso “François Xavier Nguyễn Văn Thuận, Testigo de esperanza”. El encuentro tuvo lugar en el Palacio Apostólico Lateranense el 25 de marzo de 2026, promovido por la Causa de Beatificación del cardenal Văn Thuận y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, en colaboración con el Dicasterio para el Clero, la editorial Città Nuova y la Diócesis de Roma.
El evento fue concebido para celebrar el 50.º aniversario de la redacción de los 1001 pensamientos que el entonces Arzobispo Văn Thuân dirigió a sus fieles durante sus largos años de reclusión a causa de su fe. Estos pensamientos, que constituyen una colección de reflexiones, advertencias y palabras de aliento, fueron recopilados posteriormente en el volumen El camino de la esperanza, considerado el “testamento espiritual” del cardenal vietnamita, quien fue declarado Venerable por el Papa Francisco.
El Santo Padre quiso dirigir la atención de los presentes hacia la trayectoria humana y espiritual del Cardenal Văn Thuận, a través de un mensaje leído por la Hna. Alessandra Smerilli, Secretaria del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. A pesar de la experiencia del largo y doloroso encarcelamiento, la privación total que supone el aislamiento, la pérdida de la libertad y de su propia misión, el Cardenal continuó creyendo en el amor misericordioso de Dios, hasta el punto de convertirse en un testigo de la esperanza. Esa esperanza que proviene de Cristo Resucitado y que tiene el poder de vencer toda oscuridad.
Durante su cautiverio, relata el postulador de la causa, Dr. Waldery Hilgeman, el Arzobispo Văn Thuan “vive una experiencia espiritual decisiva. Privado de todo, descubre que nada puede separarlo de Cristo”, y que, si no puede “hacer algo por Dios”, puede, sin embargo, “ser presencia de Dios”, ser su amor en medio de los demás, en el hambre, el frío, la humillación y la injusticia.